23Vayismój et yadáv aláv vaytsavéhu ka'ashér dibér Adonai beyád Moshé
La cuarta aliá de la parashá Pinjás (Números 27:6-23) pasa del caso de herencia de las hijas de Tselofjad a uno de los momentos más grandes de la Torá: la transferencia del liderazgo de Moisés a Josué.
Las leyes de herencia: la respuesta de Dios a las hijas de Tselofjad
Dios confirma las palabras de las hijas de Tselofjad y le dice a Moisés:
“Ken bnot Tslofjád dovrót” (Bien dicen las hijas de Tselofjad, versículo 7)
y con ello ordena darles una herencia.
Sobre este momento dice el Talmud (Bava Batra 119a): “la sección de las herencias era digna de ser escrita por Moisés, pero las hijas de Tselofjad lo merecieron, y fue escrita por medio de ellas”.
Luego la Torá detalla las leyes de la herencia en el caso de quien muere sin hijo varón. ¡Por primera vez se promulgan estas leyes!
La orden a Moisés de ver la Tierra
Dios le ordena a Moisés subir al monte Avarim y ver la Tierra, pero de inmediato le informa que será reunido con su pueblo y no entrará a la Tierra, consecuencia de las aguas de Merivá.
El versículo “Ka’ashér meritém pi bemidbár Tsin…” (Porque se rebelaron contra Mi palabra en el desierto de Tsin, versículo 14) se refiere a lo ocurrido en la parashá Jukat (Números 20), cuando Moisés golpeó la roca en lugar de hablarle.
El pedido de Moisés: nombrar un líder
Moisés no pregunta por sí mismo ni por sus hijos, sino que se preocupa por el futuro de la nación y pide:
“Yifkód Adonai Elohéi harujót lejól basár ish al ha’edá…” (Que el Eterno, Dios de los espíritus de toda carne, designe un hombre sobre la congregación, versículo 16)
El pedido es concedido, y Josué es elegido como continuador del camino de Moisés. Aquí aparece la fuente de la semijá, la ordenación rabínica: Moisés pone sus manos sobre él a la vista de todos.
Es una de las transferencias de liderazgo más admirables de la historia humana: sin dramas, sin golpe de estado, sin ruptura. Solo humildad, entrega y devoción a la voluntad de Dios.
Una idea breve
Moisés, el líder gigante, sabe que su final se acerca. Y aun así, se preocupa por el rebaño.
Como un padre que busca pareja para su hija antes de morir, así Moisés busca un pastor para el pueblo.
Y de aquí, para todos nosotros: quien lidera no debe preocuparse solo por sí mismo, sino preparar a la próxima generación.